La repetición en la redacción técnica

Repetir es bueno. Esta frase, así, sacada de contexto, puede significar muchas cosas y puede o no ser cierta. Cuando se trata de documentación técnica, de redactar para un usuario que necesita ayuda, la frase cobra sentido.

Es cierto que en una redacción común, una noticia de un periódico, un post, un artículo de divulgación, una novela, la repetición no está bien vista y de hecho se suele recurrir al uso de sinónimos para evitarla. En cambio, en un texto técnico, bien sea un manual de usuario, una hoja de instrucciones o una guía rápida (por citar algunos ejemplos), sí se hace necesaria. No pierdas de vista por qué estás escribiendo pero sobre todo para quién. Alguien necesita, por seguir con el ejemplo, un manual de uso para poder realizar una determinada tarea. Si, por la razón que sea, necesitas decirle tres veces seguidas al usuario que tiene que hacer clic en el botón azul, díselo, no tengas miedo. Sí, tres veces seguidas, no pasa nada.

Seguro que con un ejemplo lo verás más claro. Lee estos dos textos:

Sin repetición

Accede a la pestaña Contactos y haz clic en el botón Añadir. Después pulsa en Confirmar para aceptar la creación del nuevo elemento. Se mostrará la ventana Nuevo contacto en la que puedes rellenar todos los datos. Indica, al menos, los obligatorios y cuando termines presiona el botón Confirmar.

Con repetición

Accede a la pestaña Contactos y haz clic en el botón Añadir. Después haz clic en el botón Confirmar para aceptar la creación del nuevo elemento. Se mostrará la ventana Nuevo contacto en la que puedes rellenar todos los datos. Indica, al menos, los obligatorios y cuando termines haz clic en el botón Confirmar.

En este breve ejemplo puedes ver cómo es más sencillo seguir la lectura e identificar las acciones. Si hay que pulsar un botón, indícalo siempre de la misma manera. Elige la expresión que consideres más adecuada y utilízala siempre a lo largo del texto que estés redactando. Puede que en un par de líneas no llegues a ver la magnitud de lo que te estoy contando pero imagina un manual de uso, de 600 hojas, de un software de montaje de piezas de aeronáutica, por ejemplo. La propia nomenclatura del software, la de las piezas e incluso del montaje ya serán complejas de por sí. No te puedes permitir complicar más la lectura queriendo usar sinónimos, evitando palabras o incluso usando pronombres.

Antes de redactar un manual crea una lista de las acciones que va a realizar el usuario y decide cómo las vas a nombrar. Mira estos ejemplos muy utilizados en la redacción de contenido para software:

Acciones
  • Rellenar, completar, informar,… un campo, un formulario, una celda.
  • Adjuntar, anexar, incluir, añadir,… una imagen, un archivo, un documento.
  • Pulsar, hacer clic, presionar,… un botón.
  • Elegir, seleccionar, escoger, coger,… una opción, un elemento.
  • Reportar, comunicar, informar,… una incidencia, una mejora.

Puedes decidir que tus expresiones sean, siguiendo este mismo ejemplo:

  • Rellenar un campo, un formulario, una celda.
  • Añadir una imagen, un archivo, un documento.
  • Pulsar un botón.
  • Seleccionar una opción, un elemento.
  • Reportar una incidencia, una mejora.

No hay una mejor que otra pero sí es importante que siempre uses las mismas. Misma acción, misma palabra. De igual modo, mismo elemento, mismo nombre.

Al igual que pasa con los sinónimos, es muy frecuente ver el uso de pronombres con el objetivo de evitar la repetición frecuente de palabras. Aunque es cierto que no usarlos provoca que los textos sean reiterativos no olvides que la meta de la redacción técnica es la claridad en la transmisión de las ideas. Coste de oportunidades, sacrificar una lectura reiterativa en favor de una lectura inteligible.

Y como los ejemplos son la mejor forma de entender lo que se explica aquí va uno bastante representativo:

Con pronombres

El test del control del freno del vehículo demuestra que éste es fiable.

Aquí la pregunta que le surge al lector es: ¿quién es fiable? ¿El control, el freno, el vehículo o el propio test?

Sin pronombres

El test del control del freno del vehículo demuestra que el vehículo es fiable.

No hay dudas, mensaje enviado correctamente al lector.

En resumen, un texto técnico no es una novela. No cabe lugar a las dudas en el lector y no merece la pena distraerlo del fin último del texto: comprenderlo. Además, un texto técnico puede contener instrucciones que, de ser malinterpretadas, pueden llevar al usuario a cometer fallos de diversa gravedad.

Repite si es necesario, no existe espacio para las dudas.

Y si quieres saber más sobre redacción técnica este post te interesa.

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